Como ya comenté en la entrada anterior, el sistema eléctrico se encuentra distribuido en cuatro grandes sectores, en teoría independientes entre sí, a pesar de que nos encontremos a las mismas empresas en casi todos los sectores. La separación de generación y comercialización supone que puede haber compraventa de electricidad entre las empresas. Por poner un ejemplo, EDP puede comprar electricidad de una central de Endesa, y vendérmela, llevándola a mi casa a través de la red de distribución de Iberdrola. Este intercambio entre empresas requiere fijar los precios de venta de electricidad, además de un peaje para usar la red eléctrica. Hoy voy a intentar explicaros la forma en la que se fija el precio de compra en el mercado eléctrico.
El mercado eléctrico es un mercado marginalista, esto es, el precio del mercado lo fija la última unidad que entra en el mercado. Está operado por OMIE. Cada día, cada una de las centrales informa de cuanta energía puede producir el día siguiente, y a qué precio, para cada hora. Al mismo tiempo, el operador del mercado estima cual va a ser el consumo del día siguiente, y empieza a unir oferta y demanda. Hay tres tecnologías que tienen preferencia de entrada:

  • Régimen especial, en el que se incluyen casi todas las renovables (excepto la gran hidráulica) y la cogeneración. Tenían hasta hace poco prioridad de acceso, debido a que sólo pueden entrar en marcha cuando hay sol, o viento. Con la reforma eléctrica recientemente aprobada, las renovables han perdido su prioridad de acceso.
  • Las nucleares, porque no se pueden estar poniendo en marcha y parando continuamente. Cada vez que una central nuclear se para, tienen que pasar varios días hasta que se puede volver a poner en marcha.
  • La gran hidráulica, puede generar electricidad prácticamente a 0 €, y puede regular muy bien la cantidad de electricidad que produce, con lo que se utiliza para ir cambiando la potencia en función de la demanda.

Estas tres tecnologías, para mantener su preferencia de entrada, ofertan su electricidad a 0 €. El resto de centrales van ofertando precios, y van entrando de las más baratas a las más caras. Por poner un ejemplo, supongamos que para una hora determinada, las ofertas que recibe el mercado son estas:

Tecnología Energía (MWh) Precio (€/MWh)
Rég Especial 500 0
Nuclear 6100 0
Gran Hidráulica 3045 0
Carbón 4600 15
Ciclo Combinado I 1600 25
Ciclo Combinado II 6500 75

Si para esa hora el consumo previsto fuera de 12500 MWh, el mercado se cerraría con las centrales de carbón(1), y el precio de mercado sería de 15 €/MWh. Sin embargo, si el consumo fuera de 20000 MWh, entraría hasta el segundo tipo de ciclos combinados, con un precio final de mercado de 75 €/MWh. Esto quiere decir que absolutamente todas las centrales que entren en marcha van a recibir 75 €/MWh, sean de carbón (que había dicho que podía producir a 15), o nucleares (que había ofertado a 0) (2). Como se puede observar esto supone unos beneficios enormes para algunas centrales.

Aunque nos pueda parecer injusto, este modo de funcionamiento, el mercado marginalista, es un modo muy habitual en nuestro entorno. Por poner un ejemplo, si tengo un bar, y preparar un café me cuesta 20 céntimos, pero en el entorno los venden a 1.50 €, lo venderé a ese mismo precio o parecido. El mercado eléctrico en parte funciona de la misma manera, pero, ¿tiene sentido que funcione así? Para que un mercado marginalista funcione bien, hay una serie de condiciones que se tienen que cumplir, siendo dos de ellas las siguientes:

  1. Que todos los productos a la venta tengan costes de producción elevados. Esto como hemos visto no se cumple en el mercado eléctrico, puesto que hay varios tipos de centrales que pueden ofertar a 0 €. La consecuencia de esto es un mercado de gran volatilidad, en el que el precio a lo largo del día puede variar de 0 € a 80 € en pocas horas. Supone además unos beneficios enormes para la nuclear y la gran hidráulica (2).
  2. Que sea un mercado real de libre competencia. En un mercado en el que cinco empresas controlan el 80% de la generación, y el 90% de la comercialización, ¿es realmente de libre competencia? Si una misma empresa se vende y se compra la electricidad a sí misma, para fijar el precio que nos va a cobrar al resto, ¿va a pactar un precio justo, o va a intentar hinchar los precios?

Es evidente que el mercado no cumple las condiciones que debería para funcionar bien bajo este sistema de fijación de precios. Es necesario una reforma urgente del mercado, pero el gobierno de momento ni se lo ha planteado siquiera. Y es necesario una reforma que parta de una auditoría del sistema eléctrico de los últimos años, en los que las empresas han estado obteniendo beneficios que duplican a los países del entorno, al mismo tiempo que aumenta sin control la deuda que tenemos la ciudadanía a través del conocido déficit de tarifa.

Bueno, esta es la entrada que tocaba esta vez. Espero que todo esté más o menos claro, pero ahí tenemos los comentarios para que hagáis todas las preguntas y puntualizaciones que creáis necesarias. Mientras tanto iré escribiendo la siguiente entrada sobre la famosa subasta de electricidad, y lo que ha pasado para que el ministerio anulara la última.

(1) La suma de energía que pueden producir el rérgimen especial, la nucelar, gran hidráulica y carbón juntas son 14245 MWh, más que el consumo, con lo que en esa situación parte de la generación de carbón quedaría fuera del mercado.

(2) No incluyo el régimen especial, del que ya hablaré en otra entrada, porque la existencia de tarifas reguladas y primas suponen unos pagos diferentes.

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Aitor Urresti

9 CommentsLeave a comment

    • Efectivamente, lo tenía comentado en el texto en principio, pero quedaba muy liosa la frase, así que lo puse a pie de página. De todos modos, como también haré una entrada sobre cómo se paga el régimen especial, lo enlazaré mejor en ese momento.

  • Todo es tan oscuro tan poco trasparente tan complicado los politicos xupopteros de este pais estan todos en el ajo para incrementar los beneficios de las electricas y estafarnos a todos mientras tanto a los 55000 inversores en renovables nos crujen nos hacen pagar las culpas de todo rompen la seguridad juridica del pais seguimod trniendo la luz de las mas caras de europa dejamos de invertir en una gran potencialidad de nuestro pais que es el sol y aqui no pada nada lo digo por experiencia propia a mi el gobierno o la cnme me debe 15000euros y lo que creo es que pretenden arruinarnos. Vaya una desgracia de pais

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