Algunos ya me han comentado que les extrañaba que no hubiera escrito nada de la estancia en Madrid, para ir sobre todo a la mani del orgullo, que este año era europea, el Europride. La verdad es que en cuanto llegué a casa, me puse manos a la obra, con la idea de hacer una corta entrada sobre los avatares del fin de semana, pero no sabía muy bien cómo enfocarla, con lo que abandoné la idea. Lo que quiero escribir ahora son mis impresiones sobre lo que fue la manifestación en sí, mis sensaciones en aquellos momentos, y mis reflexiones posteriores.
Llegamos a Cibeles a las 6 de la tarde, donde habíamos quedado Ekiots, Ipurbeltz y yo con Vulcano y con Antinoo. Desde el primer momento nos dimos cuenta de la magnitud de la manifestación. Mirando hacia la Puerta de Alcalá, no se veía más que una marea de gente y banderas llenando la calle. Aquello era enorme, posiblemente la mayor manifestación en la que he estado en mi vida, y quienes me conocen ya saben que he estado en muchas y muy grandes. Después de un largo rato de espera y de indecisión, sobre el mejor lugar en el que colocarnos en la mani, definitivamente nos sumamos en la parte reivindicativa, aunque no desde luego en el sitio que me hubiera gustado (no digo por vergüenza los diferentes sitios en los que nos fuimos hubicando, que lo mismo me echan de alguno de los grupos en los que milito…).
Pero en esta manifestación sentí algo totalmente nuevo: me sentía en una pasarela. No era una manifestación de protesta, no era una manifestación festiva, no. Era una pasarela de exhibición. Es peculiar, pero es la primera vez que veo más gente en las aceras que en la calle (y eso que había un montón de gente en la calle!!). Y precisamente no percibía apoyo por parte de la mayoría de la gente de la acera. Más bien había curiosidad, iban a ver el numerito del día. Algo que se notaba de manera evidente cada vez que se acercaba algún personaje disfrazado. Eran los únicos que obtenían atención por parte de los espectadores, que asistían al espectáculo que acontecía ese día en las calles dela ciudad. Hay quien opina que la afluencia masiva de gente a ver la mani (que no a participar) es una muestra del apoyo que la sociedad. A mi más bien me parece lo contrario. No participar significa no compartir, y desde luego quedarse en la acera a ver una manifestación, no se puede considerar que sea participar en la manifestación.
Hay quien piensa que hemos conseguido mucho, que el movimiento de liberación sexual ha triunfado plenamente. En España tenemos hemos conseguido la igualdad legal, es cierto. Pero se siguen produciendo innumerables actos de violencia por motivos de orientación sexual y de género. La heterosexualidad todavía es lo normativo en la sociedad, se da por hecho que todo el mundo es hetero. Mientras no seamos capaces de transcender los roles sexuales y de género que nos impone esta sociedad, la gente seguirá sufriendo teniendo que salir del armario, puesto que pese a que el hecho homosexual está mucho más aceptado que hace años, la salida del armario todavía sigue siendo algo traumático para la mayoría de las personas, incluso para quienes viven en entornos abiertos.
En definitiva, todavía queda mucho por luchar, mucho que superar, mucho que ganar. Decir que el movimiento de liberación sexual ha triunfado por la ley de matrimonio y de identidad de género sería la misma tontería que decir que el feminismo ha triunfado definitivamente gracias a las leyes de igualdad o la de violencia de género, o el movimiento ecologista con el protocolo de Kioto. Definitivamente, nos queda mucho que hacer. Definitivamente, Orgullo todavía es Protesta.
Quiero terminar comentando el lío que se montó en el final de la manifestación, con la carroza de Fangoria. No se si sabéis que un grupo empresarial había registrado la marca EuroPride como marca propia. Evidentemente lo hacía para sacar réditos económicos del nombre registrado. Ese grupo es el grupo InfinitamenteGay, perteneciente al grupo FSM. Cuando los integrantes del Bloque Alternativo terminaron la manifestación, dieron la vuelta por la calle paralela, para ir al final de la manifestación. Cerrando la misma estaba la carroza de este grupo, la carroza de Infinita, en donde Fangoria daba un concierto «en directo» (en youtube hay videos que demuestran que aquello era playback… en fin). El Bloque Alternativo bloqueó durante un tiempo el paso de esa carroza, como protesta por el uso mercantilista que ciertos grupos económicos quieren hacer de un acto reivindicativo. La anécdota del momento fue para Carlos Vaquerizo, que en esta ocasión no se preocupó demasiado mantener la pose (lo que según él le impide aprender a tocar la guitarra…), para coger una bandera del arco iris y emprenderla a golpes con los integrantes del bloque alternativo. en fin, Europride o €pride?

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Aitor Urresti

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