Aitor Urresti, candidato de EQUO Berdeak Euskal Ekologistak y Juantxo López de Uralde, portavoz de EQUO. Publicado en Diario Vasco

Euskadi se encuentra ante una de las crisis más duras de los últimos tiempos. A pesar de que hemos tardado más tiempo que nuestro entorno en notar las consecuencias de la crisis, las señales que llegan son inequívocas: aumento del desempleo, precariedad laboral, deceleración de la economía y deterioración del medio ambiente. En este contexto, los gobernantes no dejan de repetirnos cantinelas que lleva años demostrando ser un gran error: recortes sociales y políticas de austeridad, que sólo traen mayor pobreza, o políticas de crecimiento cada vez más incompatibles con la preservación de la naturaleza. Es necesario que la ciudadanía reaccionemos, y nos preguntemos si tiene sentido entregar el gobierno a quienes no hace ni cuatro años no supieron tomar las medidas necesarias ante las más que claras señales de una crisis económica y ecológica global. Es necesario que la ciudadanía nos cuestionemos también, si damos las llaves de nuestro país a los mismos partidos que han estado en el poder los últimos años, tanto en el Estado, como en Euskadi o en las diputaciones, a la luz de los frutos que ha dado su gestión.

Hoy el descrédito de la clase política es profundo y se ha convertido en una de las mayores preocupaciones ciudadanas. Los poderes establecidos parecen más bien gobernar en su propio interés y con una complicidad apenas velada con el sector financiero e inmobiliario. Los casos de corrupción salen a la luz, como el escándalo de la Hacienda de Irún, mientras que las protestas ciudadanas y sociales simplemente se ignoran, cuando no se reprenden con dureza. Es el momento de que las personas, provengamos de colectivos sociales o que sean nuestros primeros pasos en política, reaccionemos y recuperemos la capacidad de construir y decidir el futuro que queremos para Euskadi.

Para ello, tenemos que partir de una premisa clara: lo decimos y lo hacemos. Por ejemplo en Equo, cuando hablamos de regenerar la democracia, lo convertimos en una práctica normal desde la coherencia personal y colectiva. Desde nuestros inicios, donde nos juntamos votantes en busca de partido, la toma de decisiones se hace en asamblea, las primarias son abiertas, la transparencia de nuestras cuentas es pública, y la elaboración de programa abierta y compartida. La democracia del siglo XXI será participativa, o no será real, y hemos demostrado que se puede organizar un movimiento socio-político con esta base. Ahora, de cara al 21 de octubre y mucho más allá, proponemos trasladarlo al conjunto de la vida política y social vasca.

Por otro lado, no podemos permitir que sean las personas más débiles las que paguen la factura de la crisis. Entre todas y todos, es urgente decidir cómo repartimos los esfuerzos, la riqueza y el trabajo. El peso de la crisis tiene que recaer sobre quienes más tienen que ver en ella y tenemos que decidir colectivamente cómo salir de esta crisis, con referéndum y procesos constituyentes al igual que en Islandia. Además, esta Euskadi del Bienestar tiene que ser sostenible. Somos conscientes de que si todas las personas en este mundo vivieran como la ciudadanía vasca, necesitaríamos tres planetas. Por tanto, proponemos un cambio del modelo económico que tenga en cuenta al mismo tiempo el bienestar de las personas y el entorno en que vivimos. En esta senda, tenemos que aprovechar la cultura emprendedora y cooperativa de Euskadi para renovar el tejido primario, industrial y de servicios hacia consumos de alta calidad humana y ambiental, situándonos a la cabeza de los países europeos que apuestan por una economía ecológica. Sabemos que en los sectores relacionados con las energías renovables, la eficiencia energética, la agroecología o los cuidados se pueden generar más de 45.000 puestos de trabajo, reduciendo en casi un tercio el número actual de personas desempleadas.

Por último, en este cambio del modelo productivo la energía es un sector clave. La dependencia energética de Euskadi es del 95%, muy superior a la mayoría de países de Europa. Apostamos por la reducción del consumo energético y de las emisiones de CO2, y por las energías limpias para lograr la mayor independencia energética posible de nuestro país. Euskadi cuenta con las herramientas necesarias para ello, con empresas punteras en centrales termosolares o en aerogeneradores, siendo además punteros en investigación y desarrollo energías renovables, por lo que nos felicitamos por el cierre de la central nuclear de Garoña y exigimos la prohibición de la extracción de gas no convencional a través del fracking.

Es el momento de regenerar nuestro sistema democrático, situando el bienestar de todas las personas y del planeta en el centro de nuestra agenda política y social. Es el momento de construir un sistema económico y productivo basado en la sostenibilidad y la equidad donde priman los derechos humanos y la ausencia de discriminaciones. Es el momento de emular el éxito de los partidos ecologistas europeos que ya gobiernan en muchos países de nuestro entorno. Es el momento de una alternativa fresca, seria y que suma para que Euskadi salga reforzada de esta crisis.

Es el momento de traer nuevas energías para Euskadi.

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Aitor Urresti

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