Vivimos en una prisa continua, a la carrera, aunque en demasiadas ocasiones sin tener muy claro a dónde nos dirigimos. Corremos porque es lo que se supone que debemos hacer. Dar siempre la sensación de urgencia, a la carrera, no podemos perder ni un segundo… mientras perdemos la vida.

Y es que lo que parece que se valora más en nuestra sociedad es esa imagen de la persona atareada, hiperactiva, que no tiene ni un segundo libre ni para respirar. Y lo se, tengo muy claro que yo soy una de esas personas que con solo mirar mi agenda, la gente pregunta cuántas horas tiene mi día. Así que, Silencio.

Os lanzo una propuesta, a ver quién me acepta el reto. Deja todo lo que estás haciendo ahora. Todo. Apartate del ordenador, silencia el móvil, apaga la radio o la tele. Intenta mantenerte en silencio durante diez minutos. En silencio por fuera, pero también por dentro. Acalla esas vocecitas internas que te dicen que estás perdiendo el tiempo, que tienes mucho que hacer que el tiempo es oro…

Son sólo diez minutos, a fin de cuentas, un intervalo de tiempo tan corto que ni lo meterías en tu agenda, no? Diez minutos…

Entonces te darás cuenta de que nos rodea el ruido, y que la cabeza nos va siempre a mil revoluciones. Y la mayoría de ideas que nos vienen a la cabeza es todo lo que tenemos que hacer. Tienes esto pendiente, se te olvidado aquello, apunta esa idea… no paramos! Al contrario de la expresión “el que se mueva, no sale en la foto”, realmente tenemos asumido que para “salir en la foto” hay que estar en constante movimiento. Nuestra sociedad industrial ha convertido en virtud la producción, tenemos que producir algo, lo que sea. Y si no hay nada que hacer, por lo menos que parezca que mantenemos la actividad.

En lo político esto se está notando de manera exagerada. Todo avanza a gran velocidad, y lo que era válido ayer mañana habrá quedado obsoleto. Las propuestas, las ideas, las estrategias, los pactos… Son momentos convulsos en lo político, conscientes de que podemos estarnos acercando a un cambio importante.

Por eso, quiero poner en valor el silencio, la calma, tomemos cada día aunque sólo sea 10 minutos para no hacer nada, para mantenernos en silencio, sin pensar siquiera. Vais a ver cómo se aclara la mente, se despejan las ideas, y vemos la vida con otro color.

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Aitor Urresti

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