Mañana es la marcha anual a Garoña, para pedir el cierre de la central nuclear en activo más antigua del estado. De esta central conocemos muchos datos:

  • Se inauguró hace 42 años, aunque sólo fue diseñada para estar 40 años en funcionamiento. La piscina que alberga el combustible usado, alcanzará su máxima capacidad en 2015. Para permitir la prórroga de la central, se deberían realizar reformas en la misma cuyo coste se estima en más de 100 millones de euros.
  • Es una central gemela de la de Fukushima. De hecho, en unas pruebas de stress realizadas tras el accidente de Japón, se demostró que Garoña no está preparada para hacer frente a terremotos.
  • Un informe reciente de la empresa que fabricó la contención de la vasija nuclear, ha alertado por la aparición de numerosas fisuras debido a problemas con los materiales empleados en la construcción.

Cumplido el plazo de presentación de la solicitud de prórroga decretado por el gobierno, las empresas propietarias Iberdrola y Endesa no han realizado la solicitud, con lo que confiemos que se cumpla la legalidad, y la central cierre el 6 de Julio de 2013.

En EQUO consideramos una buena noticia el posible cierre de una instalación altamente tóxica, como la central de Garoña. Consideramos que es el momento de replantearse el sistema energético, para pasar del actual sistema basado en el gas, el petróleo, el carbón, y la energía nuclear, que son altamente contaminantes, y dependientes del exterior, a un sistema basado en energías limpias, autónomas, que permitan la independencia energética real.

La transformación del sistema energético no sólo va a traer ventajas ambientales, sino también económicas y laborales. Como en ocasiones anteriores, volveremos a escuchar hablar del posible aumento del paro en la comarca tras el cierre de la central. Siempre que se ha hablado del cierre de la central, se ha aludido a que este traería la ruina de la comarca. Ejemplos similares como el cierre de la central de Zorita, desmienten estas afirmaciones. En esta central, los trabajos de desmantelamiento de la central han mantenido los puestos de trabajo en la zona durante varios años, suficientes para reenfocar la economía de la región hacia otro modelo productivo. Un modelo basado en la generación energética mediante energías limpias, pero también en empresas no contaminantes, o en agricultura ecológica. Un reciente estudio de la OIT demuestra que en este tipo de sectores es posible generar más de dos millones de puestos de trabajo en el estado.

Creo por tanto que es el momento de detener esta huída hacia adelante que está realizando el gobierno, y afrontar con seriedad el futuro de la central de Garoña.  Este futuro debe incluir el cierre de la instalación y un replanteamiento de la economía de la comarca, para centrarla en las energías limpias, las industrias no contaminantes, y la agricultura ecológica.

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Aitor Urresti

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